martes, 21 de octubre de 2008

Miradas

La necesaria estación de mirarte
Una manera de llamar a las casualidades destino es juzgar que nuestra mirada es un compendio de todas las miradas que alguien soñó. El instante en el que las palabras son miradas y las miradas, anhelos de intimidad frustrada por el trayecto que se traza, no entre nuestros cuerpos, no entre nuestros pensamientos, siameses por vocación, sino entre nuestra necesidad de amarnos, en una mirada sin fondo ni forma...Allí en el estrecho cuadro en que apenas puedo vislumbrarte bajo una sonrisa, una insegura sonrisa, que quizás sea tuya por definición o tal vez por necesidad. Y así, cuando de entre tus dedos se desliza una sonrisa, juzgo como necesario desviar la mirada e intuir la tuya sobre mí, como si en mi ausencia pudieras percibir que mis ojos son como prismas que deforman el momento, que reinventan de manera arbitraria, tu perfil y ahogan mi particular manera de quererte. Es entonces, en el verso descoordinado, asonante por decoro, de nuestras miradas, cuando de reojo te intuyo a veces con un olor chirriante; que duda cabe ...ese aroma rojo en un vivero de rosas encendidas.

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