miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feliz año 2010

UN AÑO....UNA VIDA.
Un día en el que todo cambia, y sonreímos. Un día en el que todo pudo ser confuso, donde nuestros pensamientos se agrietaron y nuestros sueños murieron lentamente con nuestras esperanzas....o tal vez no. Un año, tal vez para olvidar, quizá para recordar por el resto de nuestra vida.
Un día, en cualquier mes, donde nos enamoramos, conocimos al fin a nuestro amor verdadero, despedimos para siempre a esa persona que tanto nos dañó, o simplemente vivimos igual que otro tiempo atrás. Pero...todo cambia...Y tal vez, fue el momento para encontrar o dejar de lado, para amar u olvidar completamente, para erguirse triunfante o morder el polvo de la angustia y la desesperación, para creer una vez más en nosotros mismos y volver a intentarlo.
Un día, un momento... en el que pudimos saber para dónde íbamos o tal vez no, dónde pudimos tocar todas las puertas de la oportunidad o la inacción; dónde estuvimos en completa soledad y nadie se apiadó de nuestros gritos, donde estuvimos al final, rodeados de todo eso que soñamos durante nuestras esperanzas más audaces.
Un día, un lugar, un momento, dónde aprendimos a crecer, a perdonar, a pedir, a dejar, a reintentar, a invocar, a sufrir, a querer y a amar y tal vez, fue cuando nos dimos cuenta que somos valiosos y únicos. Un día, un momento, un año, donde todo cambia, donde todo se transforma, donde la vida va y viene, donde las palabras se olvidan y los hechos marcan la diferencia.
Un año más... donde esperamos dar lo mejor y recibir otro tanto, donde reímos, lloramos, perdimos, ganamos, morimos, renacimos, olvidamos, quisimos, amamos, rezamos, y finalmente nos encontramos. Un día, en el que tuvimos la oportunidad de mirar por última vez a nuestra madre, a nuestro padre, a nuestros hermanos, a nuestros amigos o... a esa persona que dejó su marca indeleble en nuestro corazón.
Y volver... volver a intentarlo una vez más, otro día, en otro lugar, en otro momento... una nueva oportunidad, esa que nunca termina a pesar que pasen los años, ese fuego eterno que siempre nos quema por dentro y nos dice que todavía queda un camino más por recorrer, esa palabra que nos alienta y nos dice que aún no es tiempo de bajar los brazos.
Y nos quedamos quietos, pensando, haciendo un balance; y asentimos o negamos, cavilamos o confirmamos, destrozamos o construimos, recordamos o quizá, olvidamos para siempre. Y todo en un año, que no es más que un eslabón de una gruesa cadena de historias. Un día, un lugar, un momento, una vida...Un año...
¡ Feliz año 2010 !

lunes, 21 de diciembre de 2009

Piel de Plástico

Piel de Plástico
Y si después de todo nunca terminan de romperse los elásticos de piel que te clavan al muro de las buenas intenciones. En el camino trashumante de los jirones, sigues deambulando y lo demás ya sabes, se agrieta y otra vez se instala en tu corazón, bajando como aroma de sol extraviado que se renueva con el aire matinal. Y tú te quedas varada en el empeño y las buenas intenciones, aun así no te mueres de fragilidad, pero llegará el día en que te vayas de estos territorios, entonces habrás muerto sin que lo esperaras.
Nada absolutamente nada quedará, pero al menos la tarde o la lluvia recordarán tus pasos por estos rumbos, entonces en ese sueño de huesos, preguntarán por tu nombre y alguna tecla dibujará tu piel de plástico en las paredes transversales del tiempo, alguien no dirá nada, otro te escribirá un poema y aquel te recordará escapándote desnuda debajo de tu piel y otro simplemente se quedará sin nada.
Mientras tanto aquí, te busco entre los sueños, tras el ruido de la gente dibujando el cielo. El viento te ha llevado como un frágil pañuelo y no hago más que rebuscar paisajes conocidos, en lugares tan extraños que no puedo dar contigo. En cualquier huella te persigo, en una sombra te dibujo. Huellas y sombras que se pierden, ni modo hoy tampoco viniste a dialogar conmigo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Territorios

Los Territorios del amor...Es muy difícil vivir sin ti
Durante mucho tiempo necesité que respondas mis preguntas, te necesité para ayudarme a seguir, te necesité cuando no veía salida alguna. Luego, cuando todo terminó, cuando el amor casi se desvaneció en nuestras manos, perdimos el rumbo. A veces me pregunto cómo fue que lo hice, como he podido seguir sin un abrazo tuyo. Tuve que amoldarme a una vida sin ti. Me costó entender cada situación a mi alrededor. Creo no estaba listo para ver las cosas de otra manera. Ahora sólo soy un fantasma del pasado. Seguramente me equivoqué muchas veces. El tiempo, ese eterno compañero de viaje, prometió curar las heridas del corazón. El tiempo mintió. El tiempo una vez más nos dio la razón: el amor es un coro de pájaros o un salto al vacío.
Te quiero, y cada día todo parece tener menos sentido. Cada mañana duele un poco más. En las tardes intento focalizar mi mente en esas pequeñas cosas que tu contienes, para olvidarme al menos un rato de lo mucho que nos alejamos, y lo consigo medianamente... hasta la noche. Por las noches, no hay palabra que me consuele. Cada tarde que pasamos, cada sonrisa tuya, cada palabra que cruzamos, todos los momentos juntos vienen de golpe a mi mente, sin poder evitarlos. En verdad lo intento, no sé que más hacer. No puedo seguir comportándome así. Ya no puedo esconderlo más. Extraño al amor. Extraño las caricias, el consuelo, la alegría, el placer. Extraño depositar mi confianza en un ser y que todo lo demás me sea prácticamente indiferente. Sí, pequeña, es eso lo que en verdad necesito: un poco de tu amor.
Toda esta soledad me está costando. ¿A qué le temo? A no volver a encontrar el sonido del amor a no ser convincente en lo que digo y hago, a no controlar esta fuerza que me acerca a ti, a arruinarlo todo nuevamente. Le temo a un nuevo comienzo. He repasado cada error con el único fin de no cometerlos nuevamente, estoy buscándote en mi soledad. Un día estarás arrepentida cuando sientas lo que yo siento. Lo estarás cuando me veas salir por aquella puerta, por la cual jamás, pequeña, me verás volver a entrar.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Metáfora interminable

La interminable metáfora de tu sonrisa
Y esa sonrisa que cubre tu rostro cuando se acerca la tormenta. Amenaza con furia la playa, así obtienes el valor para caminar cada mañana. Y jugar otro día a que no pasa nada. Y la fuerza que te mantiene de pie, mientras los laberintos irrumpen en tu refugio vedado. Aquí brotan tus sueños frágiles y moribundos, aferrados como siempre a la terca esperanza de esperar un nuevo día.
Mi amor a veces es una moribunda isla, una fábrica de nostalgia interminable, angelical Sol danzante, lluvia intermitente, interminable vibración acústica. Mi amor a veces es un desvaneciente cielo, un día desgarrado por la Luna, cielo estático, insignificante coma de los dioses, puerta del río. Ahora naces, vives y mueres, tal vez soñando que nunca dormirás. Esperando que recen por ti, por tus fantasmas y tu piano adormecido por los escalofríos de la tarde. Un ensayado silencio, odio de un minuto desconocido que no deja de nadar.
Una muerte estelar en brazos radioactivos, en fantasmas de madera. El flujo de colores tras un océano de fotos en el techo mirando con las cortinas cerradas, es sentirte miserable tras tu ausencia esta tarde. Donde deberíamos de estar cuando el futuro llegase, evacuación de nuestra vida personal. Monólogo del ausente, concierto interminable de palabras que se dibujan en tu boca, abrazándome a veces ausente y otras veces como una extraña. Desearía ver otra vez el esqueleto de tu sonrisa, donde tus ausentes parpados oscuros oscilen en la certeza de tus labios, tras la desnuda luz que colapsa tras el viejo halo.
Aún no ha terminado, todo se reduce aquí a diagramas de atracción. La puerta abierta a media luz es el comienzo de algo hermoso, llorando por el sonido de planetas inhabitables, tras una anestesia sentimental en una colección de pinturas quemadas sin tu rostro recurrente con las olas del olvido.
Qué sucede niña contigo? en esta tarde estructural regada de silencio, aquí en el borde de la piel de corazones dislocados te reduces a cosas simples. Desde este sueño literal que se mueve en diagonal hacia el amor.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Miscelanea cultural

Somos polvo y nada. Todo cuanto hacemos no es más que viento...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Alfredo Bryce Echenique

Mi padre me falló como ídolo
El 19 de febrero, Alfredo Bryce Echenique cumplió 70 años. Luego de celebrar más de 50 onomásticos entre España, Francia y Europa, apagando velitas en gigantescas ciudades, abrigadas por el frío y olientes a modernidad y vanguardismo, le tocó cantar happy birthday en Lima, Perú, junto a su esposa e hijas.
“Bryce ahora vivirá en Perú”, tituló un diario capitalino al enterarse que el autor de Un mundo para Julius ha decidido detener su viaje por el mundo, que ha canjeado los paseos en metro, las salas parisinas y la belleza impresionista de Europa, por la Lima congestionada, por las silenciosas playas del sur, por el exquisito chupe de camarones –que tanto añoraba- y por los amaneceres con cielo color panza de burro, tal como los describía César Vallejo.
Bryce hubiera preferido que nadie se enteré que está de vuelta. Le aterra imaginar que miles de personas se acercarán, le lanzarán preguntas como dardos, querrán interrogarlo sobre el porqué de su retorno, sobre sus próximos proyectos literarios, o qué hará en sus ratos libres, al menos cuando no camine por la playa.
Es curioso que a los 70 años, uno de los ídolos literarios peruanos huya de las masas. Él dice que se trata de un asunto de timidez, esbozando una sonrisa cómplice, aunque entiende que los ídolos son del pueblo y para el pueblo, por eso, muchas veces, la gente se los inventa con tal de tenerlos cerca, sentirlos parte de su vida o por simple travesura egocéntrica. A él le ha sucedido.

Una afición a los carros
Bryce Echenique tenía 10 años cuando de niño, apasionado por los autos, flechó su admiración hacia Arnaldo Alvarado, el referente del automovilismo peruano de los años 33, bautizado por la prensa como “El rey de las curvas”. El niño Bryce seguía los triunfos y carreras de Alvarado, por lo poco que la televisión de la época transmitía en imágenes a blanco y negro.
Un día, y producto de una travesura de colegio, el escritor inventó a sus compañeros que él era el hijo de “El rey de las curvas”. Le apasionaba ver la forma adrenalínica con que dominaba la velocidad, su estilo para sortear las curvas y la imagen imponente que reflejaba en su auto Ford, llamado “El ladrillo rojo”.
Cuando su madre lo iba a recoger al colegio y los compañeros preguntaban si era la esposa de “El Rey de las curvas”, ella respondía que sí. “Sí, por supuesto, si mi hijo lo dice, lo soy, mi hijo no miente'", recuerda Bryce. De esta anécdota se desprende el título de su último libro de cuentos La esposa del Rey de las curvas.

“He vuelto a ser niño”
Miércoles 27 de mayo, 10.00 de la mañana. Bryce Echenique se sienta sobre una de las bancas de un conocido hotel trujillano. Por un instante, acomoda su cuerpo quietecito, como un niño al interior de un salón de clases. De inmediato, se suelta. Lo hace cuando le pregunto qué sentimiento lo embarga al volver a Trujillo. A partir de entonces, el autor parece un personaje salido de su propia pluma: misterioso, divertido y nostálgico.
En más de una entrevista ha sostenido que Trujillo es una ciudad humanamente ligada a usted
Sí, es una ciudad bastante ligada a mi vida de una forma humana, más que física. Yo debo haber venido a Trujillo muchas veces, no sé la cifra. Aquí hay dos o tres amigos míos, y eso es parte de la alegría de venir. Además, que me hayan invitado dice que todavía se acuerdan de mí.
El retorno es con un libro de cuentos La esposa del Rey de las curvas. ¿Ha sido difícil reencontrarse con este género?
No me ha costado mucho reencontrarme con el cuento, pero ha sido una experiencia difícil, porque me he acostumbrado a la novela que es un género mucho más libre; el cuento es más riguroso. En un cuento, como decía Julio Cortázar, solo se puede ganar por nocaut, en una novela tú ganas por puntos y puedes lograr una gran novela.
¿Cree que ya ganó por nocaut?
Espero que sí. La crítica lo ha recibido muy bien. Hasta ahora las reseñas han sido bastante elogiosas. El libro está funcionando bien.
El tema recurrente que recorre las páginas de La esposa del Rey de las curvas es el desamor, lo cual hace sospechar que existe un giro sentimental en su literatura
Probablemente no sea una intención. No lo escribí pensando que sea así. Se trata de un resultado. El desamor existe en la mayoría de los cuentos. Por ejemplo, en el de la chica Pasos, un hombre llega a viejo y recuerda cómo era esta chica y cómo nunca pudo culminar la faena. Es algo así como siempre salí al lado de ella, pero nunca con ella.
La historia detrás de la historia
Bryce Echenique volvió a Perú en noviembre del año pasado. Su regreso perseguía un objetivo: recoger algunos recuerdos de infancia que permanecían extraviados en algunas localidades del centro del país, por donde acostumbraba a viajar con su padre, cuando era un niño.
La esposa del Rey de las curvas es un libro que Bryce ha escrito, durante sus últimos meses de estadía en España y los primeros meses de su retorno a Perú. Por eso es posible encontrar en sus páginas historias disímiles, en cuanto a personajes y sentimientos, pero algunas alimentadas por la vitalidad de la infancia; acaso un deseo incontrolable de querer resucitar lo ya vivido.
Bryce acomoda su chompa de hilo. Su mirada quieta –detrás de sus anteojos marrones y redondos- es el testimonio que confirma que volver al Perú ha sido solo el pretexto para encontrar algún sentimiento extraviado.
El título de su último libro es un claro homenaje a un recuerdo que usted experimentó en su niñez
Sí, pero mi padre me falló como ídolo, porque no era el que yo quería. Yo buscaba un hombre atrevido, aventurero. Mi padre era un hombre maravilloso, pero era un hombre introvertido y muy poco aventurero, por eso siempre he dicho que somos polos opuestos. Mi padre siempre se opuso ferozmente a que yo fuera escritor.
¿Qué otros ídolos ha tenido que inventarse para satisfacer su estado emocional?
Después de éste (Arnaldo Alvarado) no he tenido la necesidad. Cuando quería ver a Lolo Fernández, otro de mis ídolos, lo veía jugando fútbol en el Estadio Nacional. Además, lo conocí muy de cerca porque yo jugué en las divisiones menores de Universitario de Deportes, cuando él también lo hacía.
Entonces, ¿Bryce es hincha de la “U”?
No, del Ciclista Lima.

¿Nunca el fútbol o la afición a los autos estuvieron a punto de interrumpir su afición literaria?
No, la literatura pudo más. Cuando me fui a Europa, como no existía ningún equipo que me interesara, entonces me olvidé del fútbol. Cuando retornaba a Lima, entonces aprovechaba para ir al estadio.
En esta nueva estadía en Perú, el literato cumple una serie de rutinas y antojos que en Europa le eran imposibles lograr. Por ejemplo, todas las mañanas, y por espacio de dos horas, camina y respira aire fresco. Luego retorna a casa donde tiene instalada una máquina que se asemeja a un remo. Allí transcurre entre 30 y 60 minutos. Después, cuando quiere relajarse, escucha algo de música. Sus gustos auditivos apuntan a Frank Sinatra, si lo que quiere es música suave. Si desea algo más popular, entonces programa a Los Morocuchos. Si la tendencia es el jazz, la primera opción la tiene Louis Armstrong's o Doris Day.
Por la tarde Bryce decide escribir. Prefiere hacerlo después de almuerzo y nadie lo detiene hasta que lo llaman a cenar. Cuando tiene que definir el tema de una novela o cuento, entonces prefiere mudarse a Punta Corrientes, una exclusiva playa al sur de Lima, por la tranquilidad que allí se respira.
El autor de La amigdalitis de Tarzán también ha pensado en cumplir otro de sus grandes sueños: tener una mascota. Ya decidió que se comprará un perro raza bóxer, y la elección –él mejor que nadie lo sabe- tardará algunas semanas, pues la perrita que debe traer al mundo al cachorro aún no ingresa en celo.
Todo ídolo es amado por unos, pero odiado por otros. ¿Cuándo lo acusaron de plagio sus enemigos no dudaron es ajusticiarlo?
Eso nunca falta en la vida de alguien que es popular. Me acuerdo que alguna vez acusaron a Mario Vargas Llosa de trata de blancas. Respecto a las acusaciones de plagio hubo un juicio que gané en primera y segunda instancia. Ahora espero ganar el segundo juicio. En este caso yo tengo paciencia, porque la justicia demora, pero llega. El primer caso lo gané, al menos, por nocaut.

¿Qué otros sueños o actividades ha retomado en su retorno a Lima?
Las visitas a mis amigos. Aquí en Perú están mis mejores amigos. Ellos muchas veces dicen que solo se encuentran cuando yo estoy aquí. Por eso ahora les digo se fregaron, pues los llamaré a cada instante. Es un grupo grande, conformado por escritores y no escritores. Estoy disfrutando de ellos y, por supuesto, de recorrer los paisajes del Perú que siempre visité con mi padre. Me gustan mucho los andes centrales.
¿Y en esos lugares se buscará una nueva historia?
Desde luego. Son lugares que me traen muchos recuerdos de mi padre, de mis años de infancia, de mis sueños, de mi vida familiar.
No cree que esta vuelta al Perú le ha permitido resucitar una niñez extraviada
Sí, desde luego. Estoy volviendo a nacer. He visitado mis edades, mi infancia, mi adolescencia. La infancia es la mina de oro de los escritores. De allí siempre sacan metales preciosos.

¿Y qué metal precioso ha encontrado Bryce?
Estoy buscando emociones, sentimientos y algunos datos para escribir una novela sobre la familia.
¿Qué es lo máximo que espera alcanzar en el plano literario, ahora que ya cumplió 70 años y ha publicado más de 12 títulos?
Escribir, eso es todo.
Ganar más premios, obtener un Nóbel, ¿quizás?
¿Aspirar a un Nóbel? Eso es muy tonto. A mí no me interesa un premio Sueco. Que me den uno en castellano, que es mi idioma.
“Desde luego. Cuando me inicié en la literatura lo hice escribiendo cuentos. Luego vino una novela, y más adelante otro libro de cuentos. Pensé que toda mi vida iba a alternar la novela con el cuento, pero después se ve vino una andanada de novelas, de tal manera que hoy, haciendo un balance de lo escrito, lo que más he producido son novelas”.
Por Pepe Hidalgo - Diario La Industria

martes, 1 de diciembre de 2009

Perfil de diciembre - Sabrina Ravelli

Sabrina Ravelli...O la tentación del verano...
Sabrina Ravelli es una vedette argentina que se ha convertido en una de las más solicitadas para los distintos proyectos de espectáculos. Trabajó en la puesta teatral "Irresistible" de Miguel Angel Cherutti en la ciudad de Mar del Plata. Estuvo vinculada sentimentalmente con el jugador del club Boca Juniors Neri Cardozo, pero hace algunos meses esta relación terminó...Sabrina y el adelanto del verano,...disfrútenla...